TEORÍA DE LAS RELACIONES HUMANAS
Objetivos
• Identificar los orígenes y el contexto en
que surgió la teoría de las relaciones humanas, que desplazó el énfasis que se
hacia en la estructura y las tareas, hacia las personas.
• Señalar el desarrollo del famoso
esparcimiento de Hawthorne y sus conclusiones.
• Mostrar la preocupación de la psicología y
de la sociología por la influencia masificante de la civilización industrial
sobre el ser humano, y el papel que cumple la administración en ese aspecto.
• Identificar la nueva concepción de administración
a partir de una nueva concepción de la naturaleza del ser humano: el hombre
social.
La teoría de las relaciones humanas,
desarrollada por Elton Mayo y sus colaboradores, surgió con los Estados Unidos
como consecuencia inmediata de los resultados obtenidos en el experimento de
Hawthorne. Fue básicamente un movimiento de reacción y de oposición a la teoría
clásica de la administración.
La teoría de las relaciones humanas surgió de
la necesidad de contrarrestar la fuerte tendencia a la des humanización del
trabajo, iniciada con la aplicación de métodos rigurosos, científicos y
precisos, a los cuales los trabajadores debían someterse forzosamente.
Las cuatro principales causas del surgimiento
de la teoría de las relaciones humanas son:
1. Necesidad de humanizar y democratizar la
administración, liberándola de los conceptos rígidos y mecanistas de la teoría
clásica y adecuándola a los nuevos patrones de vida del pueblo estadounidense.
2. El desarrollo de las llamadas ciencias
humanas, la psicología y la sociología que demuestran de manera gradual lo
inadecuado de los principios de la teoría clásica.
3. Las ideas de la filosofía pragmática de John
Dewey y de la psicología dinámica de Kurt Lewin fueron esenciales para el
desarrollo del humanismo en la administración.
4. Las conclusiones del experimento de
Hawthorne.
Las conclusiones iniciales del experimento de
Hawthorne introducen nuevas variables en el ya enriquecido diccionario de la
administración, la integración social y el comportamiento social de los
trabajadores, las necesidades psicológicas y sociales y la atención a nuevas
formas de recompensas y sanciones no materiales, el estudio de los grupos
informales y de la llamada organización informal, el despertar de las
relaciones humanas dentro de las organizaciones.
El énfasis en los aspectos emocionales e
inconscientes del comportamiento de las personas y la importancia del contenido
de los cargos y tareas para las personas que los desempeñan y las ejecutan,
respectivamente.
Dentro de ese enfoque humanístico se abre un
marco mayor a los ojos de los investigadores; la propia civilización
industrial, que lleva a las empresas a preocuparse solo por su supervivencia
financiera y la necesidad de una mayor eficiencia para alcanzar las ganancias
previstas. Todos los métodos convergen a la eficiencia y no a la cooperación
humana, ni mucho menos, a objetivos humanos.
Es indispensable conciliar y armonizar las
dos funciones básicas de la organización industrial: la función económica
(producir bienes o servicios para garantizar el equilibrio externo) y las
función social (brindar satisfacciones a los participantes para garantizar el
equilibrio interno).

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